La DGT recuerda que ciertos gestos comunes para eliminar hielo en mañanas frías pueden acarrear sanciones de hasta 200 € si afectan a la seguridad o al medio ambiente.
Con la llegada de las heladas invernales, miles de conductores se enfrentan cada mañana al habitual ritual de retirar el hielo que cubre el parabrisas de sus vehículos. Sin embargo, la Dirección General de Tráfico (DGT) y las normativas vigentes recuerdan que no todo vale a la hora de dejar el coche listo para circular: algunos hábitos habituales pueden convertirse en motivo de sanción económica.
Uno de los gestos más frecuentes, encender el motor mientras se rasca el hielo, puede parecer una solución práctica para acelerar el proceso. No obstante, según el artículo 10 de la Ley de Tráfico, el conductor debe evitar comportamientos que causen “perjuicios o molestias innecesarias” al medio ambiente y a terceros. Si el vehículo permanece parado con el motor en marcha más de dos minutos, un agente podría imponer una multa de hasta 100 € por emisiones y ruido innecesarios.
Otro aspecto que sancionan las autoridades tiene que ver con la visibilidad del conductor. El Reglamento General de Circulación establece que las superficies acristaladas deben permitir una visión diáfana de toda la vía antes de iniciar la marcha. Limpiar solo una pequeña porción del parabrisas, dejando amplias zonas cubiertas de hielo, es una práctica peligrosa porque limita la percepción del entorno y puede afectar al funcionamiento de sistemas de asistencia a la conducción como los ADAS. En estos casos, la sanción puede ir desde los 80 € hasta 200 € si se considera una infracción grave que pone en riesgo la seguridad vial.
Además de las multas, la normativa contempla la posibilidad de inmovilizar el vehículo si las deficiencias en los cristales se interpretan como un riesgo especialmente grave para la circulación. Esto refuerza la importancia de que el conductor dedique el tiempo necesario a limpiar adecuadamente no solo el parabrisas delantero, sino también la luneta trasera y los retrovisores.
Expertos en seguridad vial recomiendan utilizar rasquetas específicas y líquidos descongelantes homologados, así como cubrir el vehículo por la noche si se prevé helada, para evitar estos problemas. Evitar métodos agresivos como verter agua caliente también preserva la integridad del cristal y reduce riesgos de roturas innecesarias.
En definitiva, quitar el hielo del coche no solo es una cuestión de comodidad, sino también de cumplimiento legal y seguridad vial. Pequeños descuidos en este proceso habitual pueden traducirse en sanciones que, además de afectar al bolsillo, indican un riesgo real para la circulación.
Fuente: motor.elpais.com
