Los coches con más de 12 años aumentan el riesgo de accidente

Un parque automovilístico envejecido, con menos asistentes de seguridad y más fallos mecánicos, dispara la probabilidad de colisiones graves; expertos y datos muestran que renovar vehículos puede mejorar la seguridad vial y salvar vidas.

El debate sobre la seguridad vial en España vuelve a centrarse en la edad de los vehículos que circulan por nuestras carreteras. Según datos recientes, la edad media del parque automovilístico supera los 14,5 años, lo que sitúa a España entre los países europeos con un parque más envejecido y, por ende, con mayores riesgos asociados en términos de siniestralidad.

Expertos consultados por medios especializados señalan una relación clara entre la antigüedad de los coches y la probabilidad de sufrir un accidente grave o mortal. Los vehículos más antiguos, especialmente los que tienen más de 12 años, carecen de muchas de las ayudas tecnológicas que hoy son obligatorias en los coches nuevos, como el frenado automático de emergencia, la alerta de cambio involuntario de carril o los sistemas avanzados de detección de peatones.

Además de la ausencia de estos sistemas, los coches veteranos enfrentan un desgaste mecánico acumulado que afecta a su fiabilidad. Fallos en sistemas de frenos, suspensión y alumbrado son más comunes cuanto más viejo es el vehículo, lo que incrementa el riesgo de verse implicado en una colisión. Muchas veces, este deterioro no responde a la negligencia del conductor, sino al encarecimiento de las reparaciones y a la dificultad para afrontar el coste de renovar el coche.

Los datos de estudios internacionales respaldan esta tendencia. Por ejemplo, informes de autoridades de seguridad en carretera han mostrado que el riesgo de sufrir un accidente mortal aumenta con la edad del vehículo: coches con 12 a 14 años de antigüedad tienen una probabilidad significativamente mayor de registrar un accidente grave en comparación con vehículos más nuevos.

Este fenómeno no solo afecta a España. En diferentes países, las estadísticas señalan que la falta de tecnología y de mantenimiento puede traducirse en un mayor número de accidentes con consecuencias graves. Por ejemplo, un análisis de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Estados Unidos observó que los vehículos de entre 12 y 14 años tenían hasta un 32 % más de probabilidad de estar implicados en choques fatales que los más recientes.

La edad avanzada de los coches también tiene implicaciones ambientales y económicas. Los vehículos más viejos suelen emitir más contaminantes y requieren un mantenimiento más frecuente y costoso. Según informes de aseguradoras y de la Dirección General de Tráfico (DGT), gran parte del parque automovilístico español está compuesto por coches de más de diez años, lo que también impacta en la sostenibilidad y en la eficiencia general de la movilidad.

Ante esta situación, numerosas voces del sector reclaman incentivos más sólidos para la renovación del parque automovilístico. Programas de ayuda que faciliten la compra de vehículos más modernos y seguros, junto con campañas de concienciación sobre la importancia del mantenimiento, podrían contribuir a reducir la siniestralidad y mejorar la seguridad en carretera.

En definitiva, aunque la antigüedad no es el único factor en los accidentes de tráfico, sí constituye un elemento importante que merece atención. Modernizar el parque de vehículos no solo puede disminuir la probabilidad de accidentes graves, sino que también traerá beneficios en términos de emisiones y gasto en reparaciones, contribuyendo a una movilidad más segura y eficiente para todos.

Fuente: motor.elpais.com

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