Líquido refrigerante: cuándo cambiarlo y cómo revisarlo antes de un viaje

Una sencilla comprobación puede evitar averías graves y garantizar que el motor funcione a la temperatura adecuada durante tus desplazamientos.

El líquido refrigerante es uno de los elementos más importantes para el buen funcionamiento del motor, especialmente durante el verano y antes de realizar un viaje largo. Su función es mantener la temperatura del motor dentro de los valores adecuados, evitando sobrecalentamientos que pueden provocar averías muy costosas.

Aunque muchos conductores solo se acuerdan de él cuando aparece un testigo de avería, los expertos recomiendan revisar su nivel de forma periódica y comprobar su estado antes de salir de viaje. Para hacerlo, basta con abrir el capó siempre con el motor completamente frío y localizar el depósito de expansión. El nivel debe situarse entre las marcas de mínimo y máximo. Si está por debajo, habrá que rellenarlo con el refrigerante especificado por el fabricante.

Además del nivel, también es importante respetar los intervalos de sustitución. Como norma general, el líquido refrigerante debe cambiarse cada 40.000 kilómetros o cada dos años, aunque algunos vehículos modernos permiten intervalos superiores. Lo más recomendable es consultar el manual de mantenimiento del coche para conocer la frecuencia exacta.

Otro aspecto fundamental es no mezclar diferentes tipos de refrigerante, ya que pueden ser incompatibles y perder sus propiedades anticorrosivas y de protección del circuito. Si no se dispone del producto adecuado y el nivel está bajo, una solución temporal puede ser añadir agua destilada hasta acudir a un taller.

Un sistema de refrigeración en buen estado ayuda a prevenir averías, mejora la fiabilidad del vehículo y contribuye a viajar con mayor seguridad. Junto con la revisión de neumáticos, frenos y luces, comprobar el refrigerante debería formar parte de cualquier preparación antes de emprender un desplazamiento largo.

Fuente: motor.elpais.com

Leave a Reply