El calor no suele ser el principal responsable de los reventones. Mantener la presión correcta y revisar el estado de los neumáticos antes de viajar es la mejor garantía de seguridad.
Con la llegada del verano y las altas temperaturas, muchos conductores se preguntan si el calor puede provocar un reventón en los neumáticos. Sin embargo, los expertos recuerdan que los neumáticos modernos están diseñados para trabajar a temperaturas mucho más elevadas de lo que la mayoría imagina.
Aunque el termómetro marque 35 o 40 ºC, el asfalto puede superar fácilmente los 60 o incluso los 70 ºC. A esto se suma el calor generado por la fricción durante la marcha, lo que hace que un neumático alcance de forma habitual entre 50 y 80 ºC, e incluso supere los 100 ºC en viajes largos, con el vehículo cargado o circulando a altas velocidades. Estas cifras entran dentro de los parámetros para los que han sido fabricados.
El verdadero peligro no es el calor por sí solo, sino la combinación de varios factores: una presión incorrecta, un desgaste excesivo, daños internos, exceso de carga o una velocidad mantenida durante mucho tiempo. Cuando coinciden estas circunstancias, aumenta la temperatura interna del neumático y con ella el riesgo de sufrir un fallo.
Uno de los errores más habituales en verano es reducir la presión de los neumáticos pensando que así se compensará la dilatación provocada por el calor. Los fabricantes desaconsejan esta práctica, ya que una presión inferior a la recomendada provoca una mayor deformación de la carcasa, genera más calor, acelera el desgaste y reduce la estabilidad del vehículo. La recomendación es mantener siempre la presión indicada por el fabricante y comprobarla con los neumáticos en frío.
Antes de iniciar un viaje, especialmente durante las vacaciones, es aconsejable revisar el estado de los neumáticos, comprobar la profundidad del dibujo, buscar posibles cortes o deformaciones y adaptar la presión si el coche va a transportar más carga de lo habitual. En la ITV recuerdan que unos neumáticos en buen estado son esenciales para garantizar el agarre, reducir la distancia de frenado y viajar con seguridad durante todo el verano.
Fuente: motor.elpais.com
