Las sanciones de tráfico deben notificarse oficialmente, pero un descuido en el buzón o un cambio de domicilio pueden hacer que pasen desapercibidas. Los ciberdelincuentes aprovechan esta situación para enviar falsas notificaciones en nombre de la DGT.
Recibir una multa de tráfico suele ser un trámite claro: el agente la comunica en el acto o, en caso contrario, llega una carta certificada al domicilio del infractor. Sin embargo, si la notificación se extravía o el conductor no ha actualizado su dirección en la DGT, la sanción puede acabar publicada en boletines oficiales sin que el afectado lo sepa.
La situación se complica porque los estafadores han encontrado en las “falsas multas” un método habitual de fraude. A través de mensajes SMS, se hacen pasar por la Dirección General de Tráfico y reclaman el pago inmediato de sanciones inexistentes. Para evitar caer en estas trampas, basta con comprobar la información en el Tablón Edictal Único de Sanciones (TESTRA/TEU), accesible con el DNI, la matrícula o el nombre completo, sin necesidad de certificado digital.
En este tablón aparecen todas las sanciones emitidas por la DGT, el Servicio Catalán de Tráfico, el Departamento de Tráfico del Gobierno Vasco y numerosas entidades locales. Si la multa está publicada ahí, es real; si no, se trata de un engaño.
El plazo para pagar voluntariamente una sanción es de 20 días naturales y permite beneficiarse de un 50% de descuento. Pasado ese tiempo, la deuda entra en un proceso de apremio que puede terminar en embargo por parte de la Agencia Tributaria.
Para simplificar el proceso, los conductores pueden darse de alta en la Dirección Electrónica Vial (DEV). Este sistema gratuito sustituye las notificaciones en papel por avisos electrónicos en el correo y, si se desea, también por SMS. De este modo, todas las comunicaciones oficiales llegan de forma rápida y segura, sin necesidad de revisar periódicamente el tablón digital.
Fuente: motor.elpais.com
